El "Evangelio" según Zeffirelli: Por qué 'Jesús de Nazareth' es el fenómeno invencible de la televisión chilena
Ni el streaming ni las redes sociales han logrado destronar a la miniserie de 1977. A más de 40 años de su estreno en TVN, analizamos las claves detrás de la producción que definió el rostro de Cristo para generaciones.
Cada Viernes Santo, como si se tratara de un ritual inamovible, las pantallas chilenas se tiñen de azul: el azul profundo de los ojos de Robert Powell. Desde su primera emisión en 1982, Jesús de Nazareth no es solo una película de Semana Santa; es un fenómeno de audiencia que desafía las leyes de la era digital y el consumo bajo demanda.
Pero, ¿cómo una producción de seis horas grabada hace casi medio siglo logra mantener a todo un país frente al televisor? La respuesta no es solo religiosa, es magistralmente técnica y psicológica.
1. El rostro que Occidente "necesitaba"
Para el académico Hans Stange, el éxito radica en que Franco Zeffirelli no intentó reinventar la rueda, sino materializar el imaginario colectivo. Robert Powell no interpreta a un Jesús históricamente preciso (que habría tenido rasgos de Oriente Medio), sino al Jesús de las pinturas renacentistas y barrocas.
"Se parece al que las audiencias ya pensaban cómo era. Eso causa un reconocimiento inmediato y le da sustento a la fe del espectador", explica Stange.
2. Un realismo que esquiva la polémica
A diferencia de otras superproducciones de Hollywood como Ben Hur o El Manto Sagrado, que apuestan por la épica y el decorado grandilocuente, la obra de Zeffirelli opta por el naturalismo.
El guionista Simón Soto destaca que la miniserie presenta a un Jesús humano: un hombre que siente miedo, que camina entre la multitud y que se compadece de los marginados. Al minimizar los efectos especiales "mágicos" en los milagros, la cinta logra algo difícil: ser aceptada por diversas corrientes cristianas sin entrar en conflictos dogmáticos. Es, en esencia, una biografía profundamente humana.
3. Una factura técnica adelantada a su tiempo
Aunque nació como una sugerencia del Papa Paulo VI y fue pensada para la televisión, sus estándares de producción fueron cinematográficos. Zeffirelli, formado en el teatro y el cine de vanguardia europeo, logró composiciones corales —como la Última Cena o el Juicio— que parecen cuadros vivientes.
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Duración: Sus más de 360 minutos permiten una profundidad narrativa que hoy envidiarían las series de Netflix.
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El Casting: Robert Powell (quien originalmente audicionó para ser Judas) logró una interpretación tan icónica que, para muchos, es imposible separar su rostro de la figura de Cristo.
El veredicto del tiempo
Mientras otras producciones pasan de moda o envejecen mal, el Jesús de Nazareth de Zeffirelli parece fortalecerse. En un mundo de contenidos efímeros y scroll infinito, la cita anual con TVN demuestra que el público aún busca historias de "largo aliento" que logren conectar con su herencia cultural y visual.
Como concluye Simón Soto, la figura de Jesús como personaje literario es inagotable, y Zeffirelli encontró la frecuencia exacta para transmitirla: una mezcla perfecta entre arte, tradición y humanidad.
¿Sabías que...?
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Origen: Fue rodada en 1977 bajo la dirección del italiano Franco Zeffirelli.
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Hito en Chile: TVN la emite ininterrumpidamente cada Viernes Santo desde 1982.
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Curiosidad: Robert Powell fue nominado al BAFTA en 1978 por este papel, que marcó su carrera para siempre.
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