Columna de Opinión / ¿Chile está preparado para garantizar el abastecimiento ante grandes catástrofes?

Alfredo Kameid, gerente general de Grupo Kameid, analiza los desafíos de la cadena logística chilena ante temporales, aluviones y terremotos, y plantea la necesidad de fortalecer la planificación, la descentralización y la coordinación para garantizar el abastecimiento de productos esenciales.


Los recientes temporales, aluviones y cortes de caminos que han afectado a distintas zonas del país nos llevan a plantearnos una pregunta fundamental ¿Chile está realmente preparado para garantizar el abastecimiento de productos esenciales frente a una catástrofe?

Nuestra extensa y compleja geografía nos expone permanentemente a fenómenos naturales. Hoy enfrentamos las consecuencias de intensas lluvias y aluviones, pero mañana podría ser un terremoto de gran magnitud ¿cuenta nuestra cadena logística con la capacidad de responder cuando las principales rutas de aprovisionamiento quedan interrumpidas?

Desde nuestra experiencia en distribución, sabemos que la responsabilidad va más allá de los centros logísticos. El verdadero objetivo es asegurar que los productos lleguen oportunamente a los almacenes de barrio, dado que cumplen un rol esencial en el suministro diario de miles de familias.

Surgen entonces interrogantes estratégicas ¿cómo nos preparamos para que estos comercios puedan continuar atendiendo a sus consumidores aún en situaciones de emergencia?, ¿debemos aumentar los inventarios de seguridad en los centros regionales de distribución?, ¿tenemos que avanzar hacia una mayor descentralización del abastecimiento o desarrollar modelos logísticos más flexibles que permitan anticiparnos a estas contingencias?

Cualquiera de estas alternativas implica inversiones, sin embargo, ¿cuál es el costo económico y social de no estar preparados? Reaccionar frente a emergencias cuando están ocurriendo ya no es suficiente, hoy el abastecimiento requiere de una estrategia prioritaria con una mirada de largo plazo y una mayor coordinación entre el Estado, proveedores, distribuidores y comercio minorista, porque cuando los caminos se cortan, las necesidades de las familias no se detienen.

 

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