El abogado, elegido para integrar el consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos representando a las organizaciones de la sociedad civil, desmenuza sus primeros meses al interior del organismo y analiza la administración de Sergio Micco. “No puede ser que a un director lo condenen en el marco de un procedimiento de tutela laboral”, dice. Pese a que se declara en reflexión, cree que la próxima máxima autoridad debe ser una mujer.